Václav Laurin fue aprendiz de ajustador mecánico. Después de eso, siguió formándose por su cuenta y buscó nuevos retos: de este modo, aprendió a hacer funcionar motores de vapor. Laurin se estableció en Mladá Boleslav, donde fundó su fábrica de bicicletas con Václav Klement. Como técnico excelente y visionario que podía explorar una idea y pensar hasta en el más mínimo detalle, demostró ser el socio ideal de Klement, el emprendedor, y a veces incluso temperamental, hombre de negocios.