Para la carga diaria, la opción más recomendable es la corriente alterna (AC). Este tipo de carga, más lenta, es más cuidadosa con la batería y generalmente más económica que la carga rápida (DC), por lo que beneficia tanto la salud de tu coche como a tu bolsillo.
Reserva la carga rápida DC para viajes largos o situaciones de prisa. Siempre que el tiempo no sea un factor determinante, la carga AC debería ser tu elección principal.